Una exposion de sexo no merece titulares de prensa. Por lo menos no los merecen las que exigen cédula para ingresar: ya hay bastantes, y en todos los rincones del mundo, para curiosos mayores de edad. Pero Zizi Sexuel se los ganó, y bien ganados, por atreverse a hablar de sexo a niños y preadolescentes.

Los asistentes, colegiales en su inmensa mayoría, encuentran juegos con los que aprenden, por ejemplo, a darse un “beso francés”. Se trata de dos cabezas con la lengua afuera, manipuladas por los niños como si se trataran de un par de títeres. La exposición, que estará todo el año en la Cité de Sciences et de L’Industrie, museo de ciencia de París, es así, directa y sin tabúes. Allí los interesados aprenden a usar un condón, a respetar la sexualidad de cualquiera por distinta que sea y a recurrir a la píldora del día después en caso de un encuentro sexual sin protección (de paso les cuentan que en Francia es gratis para menores de edad). Advierten a los pequeños sobre el incesto y la pedofilia. Y salen sabiendo a qué velocidad se mueven los espermatozoides y para qué sirven los tampones.
Zizi Sexuel, orientada a niños de 9 a 14 años, edad de la curiosidad sexual, busca, según el folleto oficial del proyecto, dar una visión distinta del sexo a la disponible en televisión o en películas porno. Para hacerla buscaron asesoría en alumnos y profesores de quinto de primaria. El resultado es un espacio divertido y colorido, lleno de juegos, y sin fotos de personas desnudas. Un lugar, con espacios prohibidos para adultos (hay que evitar vergüenzas), donde muchas preguntas encuentran respuesta.
La muestra está dividida por temas: enamorarse, pubertad, hacer el amor, bebés… Antes de empezar el recorrido hay un gigantesco corazón, el “Amorímetro”, que detecta si la persona está enamorada y en qué grado. Hay un túnel del amor, una máquina que ayuda a escribir poemas para conquistar al ser querido y un mural del amor, en el que en forma de tira cómica están todos los pasos de una relación sexual.
Sin tapujos hablan de erecciones, masturbación y homosexualidad. Se pueden oír, apretando un par de botones, los sonidos que emite un beso y es posible inflar un pene hecho en caucho con una bomba, como una llanta de bicicleta. Pueden acostarse en una cama en forma de corazón para ver escenas de personas enamorándose, pero donde también conocen el desamor, según el cine. Hay un juego que enseña qué debe comer un bebé -si se le da, por ejemplo, un paquete de cigarrillos, el feto se pone mal-, una carrera de esperma hacia el óvulo y un “Pubertomatic” que muestra todos los cambios de la pubertad.
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